Creo poesía mientras hago y sirvo cafés.
Salgo ansiosa, por volver y escribir en el bloc de notas esta línea,
y se derrama la leche por los lados de la taza.
Y me acerco, sonrío, y les digo que me perdonen que la he llenado demasiado,
y ellos dicen que no pasa nada.
Si supieran que lo que lleno demasiado es mi mente,
quizá no reaccionarían igual.
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