miércoles

10:56

Te puedo ver tras esta página en blanco, silencioso y pensativo. Nos encontramos siempre a deshoras, siempre nuestras, por separado. Silencioso, hurgando en los confines del pasado, sin remedio, en busca de la llave que te lleve a revivir un momento que murió de tanto ser resucitado. Pensativo con las palabras que ya nunca me dices, fácilmente recargables de infierno o de cielo en cuestión de segundos. Y roto, como quien lleva demasiado equipaje, sin darte cuenta de lo que pierdes dejándolo caer en este camino, que nunca fue nuestro viaje.

10:39

El resto es olvido que se esconde en unos ventanales en los que ya nunca pasa el aire.

00:37

En una bocanada de aire, la vida.