domingo

22:27

Mi peor miedo siempre fue el de caerme de espaldas. Ese golpe seco y doloroso que retumbaría por todo mi cuerpo, mi cabeza que rebota en el maldito suelo. Yo, inconsciente, despertándome mirando arriba sin entender dónde cojones podría estar. Intentando apoyar las manos en el suelo y levantarme por mí misma, pero entonces me daría cuenta de que era incapaz, que lo máximo que podría hacer era estar allí, en el suelo, boca arriba. Cerrando los ojos, una y otra vez, por si al abrirlos algo hubiese cambiado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dilo...