Cuando me vaya,
prométeme escribirme.
Aunque nunca te lea,
escríbeme cada vez que veas el cielo nublado,
o que los vecinos no se callen,
que el patio esté mojado,
o que veas a alguien llorar.
Cada vez que te duelan los ojos de tanto leer,
o cuando la quinta canción de Led Zeppelin.
Cuando me vaya,
no habrá días en los que no quieras escribirme,
aunque te olvides, querrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dilo...