miércoles

10:56

Te puedo ver tras esta página en blanco, silencioso y pensativo. Nos encontramos siempre a deshoras, siempre nuestras, por separado. Silencioso, hurgando en los confines del pasado, sin remedio, en busca de la llave que te lleve a revivir un momento que murió de tanto ser resucitado. Pensativo con las palabras que ya nunca me dices, fácilmente recargables de infierno o de cielo en cuestión de segundos. Y roto, como quien lleva demasiado equipaje, sin darte cuenta de lo que pierdes dejándolo caer en este camino, que nunca fue nuestro viaje.

2 comentarios:

  1. Tus palabras me matan, en serio, ya hace tiempo que morí más de una vez por tus escritos. Son tan cercanos y precisos que apuntan directamente a los recuerdos (por lo menos los míos) y los dejan sin escapatoria, sin poder esconderse de nuevo. Y sin ningún tipo de previo aviso, presionan el gatillo.

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  2. Supongo que ya habías decidido esto antes, pequeña. Cuídate.

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Dilo...